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Mostrando entradas de mayo, 2026

¿Cómo escribir mejor? Una respuesta científica

Si te gusta el tema de la palabra, esto te interesa mucho. Atendé. En el 2008, la Universidad de Liverpool y otros hicieron un estudio con uno de esos nombres largos, que tenés que respirar en el medio para terminar de decirlos. “Caracterización mediante potenciales relacionados con eventos del cambio funcional shakespeariano en la estructura narrativa de las oraciones”. En criollo, vieron cómo te pega Shakespeare en la cabeza mientras lo lees. Qué pasa en el cerebro cuando te fumás un Hamlet. Olvidate un segundo de que Shakespeare es aburrido, que es viejo y todos esos clichés, que son culpa de que lo actuaron como el orto durante décadas. Si ves una película mala, no es que el cine es malo. Lo mismo con las versiones de Shakespeare. Retomo. En el estudio, tomaban oraciones específicas construidas a partir de usos lingüísticos shakesperianos y medían la respuesta cerebral con EEG. El cerebro se despertaba más en los giros lingüísticos que eran raros, pero no lo suficiente como para no...

Fin de la primera cuarentena

Este es el mail número 40 de los 3665 que pienso mandar. Porque es uno por día, todos los días, por diez años. Así que hoy cierro la primera cuarentena. Palabra que nos lleva a esos años locos donde decíamos: nos vamos a morir por un murciélago. Personalmente, no me interesa si fue así. Si la vacuna tenía gotitas que te convertían en Terminator o qué. Lo que te quiero contar es que, a fin de 2021, cuando todo se fue relajando, me dije: ¿Qué quiero hacer que me guste y me haga feliz? Porque no quería volver a la normalidad. Suponiendo que alguna vez yo fuera normal. O la vida lo fuera. Quería hacer algo que me pusiera contento. Enseguida supe qué. Eran dos cosas. Una: volver con “Sucursal”, una obra que hacía con amigos. La otra: escribir una novela sobre el mundo del teatro. La obra volvió y ganó el Premio Orsai. No te puedo invitar porque no está en cartel. Quizá volvamos. No sé. La novela la escribí y ganó el Premio Orsai. Te la dejo para comprar acá . Poné FESTIVAL-50 y tenés 50% de...

La noche que jugué en la NBA

Cuando hacés lo que te gusta, sos feliz. Si lo compartís con amigos, te explota el corazón. Y si encima lo hacen bárbaro, te explota… no sé qué, pero es mejor. Esta viene de ahí. Un día escribí una obra. Para dirigirla y actuarla con amigos. Y producir. ¿Loco? A mucha honra. La hicimos 5 años, 120 funciones.  En una función, alguien se olvidó un texto. Yo estaba atrás, por salir. Con otro, también por salir. Como director y autor, sabía que ese texto que se habían comido tenía información importante y que, si no se decía, no se entendía algo de la trama. Le dije al que estaba atrás conmigo: cuando entres, vas a decir esto y esto así, para que Equis entienda que tiene que decir esto y esto. Le cambié la letra y le agregué otra. Yo sabía que Equis, adentro, iba a responder bien. Iba a entender mi mensaje encubierto y a decir el texto que faltaba. Iba a entender mi jugada.  El que estaba por salir me miró como si yo estuviera loco. Salió y lo hizo. Equis respondió como yo esperab...

No te digo quién era porque no es lo importante.

Una de cómo la envidia saca lo peor incluso de los que ya lograron algo.  Situación: Una vez actué en una obra, en un teatro muy importante, con un actor más importante. El autor venía, cada tanto. A ver qué onda. No dirigía, no tenía invitación al proceso creativo, pero venía. Me parece perfecto. No te digo quién era porque no es lo importante. Cuestión. En esa época yo solo escribía narrativa. Y escribí un cuento. Que mandé a un concurso grande. Y lo gané, en la temporada de funciones. Todo el elenco me acompañó a la premiación. Divinos. Me sorprendió su afecto. De la ceremonia, nos fuimos juntos a la función. Mientras nos preparábamos, recibimos visita del autor. Todos me seguían saludando y él preguntó qué pasaba. “Carlitos ganó Tal Premio, con un cuento”, dijo uno. Él autor me miró. Vi su boca que se abría para decir lo que se supone que hay que decir ("muy bien", "te felicito") pero se le torció el gesto y dijo: “Igual el teatro es más difícil”. [ Sonido de g...

Momento tipo pluma de Forrest Gump

Atendé que esta es buenísima.  Situación: 2012. Mi hermano tenía 24 años, se muda de Capital a Concordia y le deja a mi tío una caja llena de papeles. Entre ellos, había poemas de su adolescencia no muy lejana e inflamada de emociones. Atendé: mi tío vive en Palermo. Sigo.  2022: Mi tío se hincha las bolas y le pregunta qué hace con eso. Mi hermano, que sigue viviendo lejos y ya es un señor, le dice que lo tire. Mi tío, obediente y práctico, saca todo como está y lo deposita en la calle. Los papeles se convierten en basura.  Un par de meses después, mi primo le manda una foto a mi hermano. Mi primo en Moreno, provincia de Buenos Aires. “Llegué al Carrefour y encontré un poema tuyo en la calle”, dice.  Le manda la foto. Era uno de esos que el tío había convertido en basura. Vaya uno a saber cómo llegó ahí. ¿Importa? No. ¿Por qué te lo cuento? Porque te quiero vender entradas para mi espectáculo. Moraleja: uno nunca puede saber a dónde llegará lo que escribe. Yo, por e...

Instrucciones para bajar el locro y los pastelitos

Dicen que después de comer mucho y fuerte hay que hacer detox. No sé qué es; a mí me suena a amigo de Robocop. Pero como no sé, no opino. Sé que para digerir bien hay que estar relajado. Si te subís a una montaña rusa, se complica. También sé que las cosas pesadas que comemos, el cuerpo suele tardar más en asimilarlas. Varios días, y a veces más. Si mis cálculos son correctos, el sábado a las 19:30 vas a necesitar estar relajado y divertirte. Exactamente el mismo día y hora de mi función. Dura una hora y pico, así que al salir ya podés reventarte con una milanesa con papas fritas. O pizza. Esas cosas ricas que hacen bien. Hay buenos lugares para comer cerca. Te aviso porque después te irás a cenar con amigos y seguirás hablando de lo que viste. De hecho, en las críticas a la obra, una tal Luciana puso: “Fui con dos amigas y no paramos de hablar de la obra en toda la semana siguiente”. O sea, hablaron en la cena y más. Cosas que pasan poco. En este espectáculo, es la norma. Sacá la entr...

Una trampa que seguro te hacés (y te sale bárbaro)

La mayoría de mis clientes querían escribir desde jovenzuelos. Terminado el secundario, como no había (todavía no hay y no creo que haya nunca) una carrera de escritura oficial, estudiaron lo que creyeron que más se les parecía y que más o menos les gustara. Psicología. Letras. Filosofía. Con la idea de, mientras, escribir. Pero pero pero Estudiar una carrera te mete en un tubo difícil para hacer otra cosa, y en el medio sigue la vida. La agenda para escribir, bien, gracias. Otros dijeron “bueno, después” e hicieron cosas claramente alejadas. Abogacía, medicina, etc. El Plan B por si no funciona el Plan A. Nunca pensaron que si no hacés nada por el Plan A, obviamente no va a funcionar. Cuestión: pestañeás y tenés 60. O más. Ya lo podés sentir antes, igual. Ya sabés que el partido se termina y aprender algo lleva su tiempo. No tengo abiertos los cupos para trabajar conmigo. Te digo todo esto porque faltan cinco días para la última función de la obra de la que te hablo hace meses, y desp...

Por estas cosas hago teatro y mando mails.

Y son los motivos por los que deberías venir. Ayer, después de la función, se me acercó alguien y me dijo que tenía un problema de salud importante. Que los mails le servían para sentirse mejor. O sea, está en esta lista. Estaba con otra persona y los dos parecían chicos, por la cara de alegría que tenían. “Esto tiene que salir por los pueblos”, dijeron. Dijeron también que quieren volver a ver el espectáculo. Que es lo mejor que te pueden decir en teatro. Es que fue una gran función. Muy divertida. Hablando de repetir, a la próxima función también viene una persona que ya la vio al menos seis veces. Con la familia. Los hijos y los nietos. Que ya la vieron tres veces, creo. De hecho, el día que repitieron, uno de los nietos nos señaló un error. Tenía razón. Cosas que pasan cuando uno hace materiales adictivos. Formás sectas. Es hermoso. Queda una sola función, si querés ser parte de la secta, sacá acá . Metele porque ya está media sala reservada. El sábado que viene y seterminaparatoda...

Movimiento karateca infalible para hacer cuando te critican.

La sala para hoy está llena, por eso no te invito a la obra. Queda una función la semana que viene. Y termina para siempre. Dicho esto, vengo pensando en los festivales. Antes había más picante, no sé. Más vida. ¿Será culpa de la IA, también? Puede que sí. O puede que no. En todo caso, esta anécdota es linda. 1994. Hay una película llamada “Tres colores: azul”. Parte de una gran trilogía, de un tal Krzysztof Kieślowski. Si no la viste, yo recomiendo. Quizá te parezca lenta. Problema tuyo. A mí me gusta. Cuestión: compite ese año en Cannes contra un loquito. Tarantino, que llevó “Pulp Fiction”. Se anuncia el ganador. Gana Tarantino. Alguien en el público lo abuchea. Porque no era “justo”, o uno de esos fascismos culturales, que no entiende que no hay gustos correctos. Tarantino ejecuta lo más lógico que se puede hacer en el festival más importante del mundo. Levanta el dedo y hace fuck you. No sé si te gusta o no Tarantino, no importa. Importa que hizo eso. Y podés aprender. ¿No te gust...

Anécdotas deliciosas de teatro. Vol I.

Me avisan por cucaracha que ya se vendió media sala para la función de este sábado, y lo mismo para la otra. Son las últimas dos. Hoy estuve pensando qué hacer para convencerte de ir. Porque no quiero que te la pierdas. Te imaginarás que el teatro independiente no llena mis arcas. Pero como sé que la vas a pasar bien, te quiero dar motivos para que no te la pierdas. No encontré mejor manera que contar anécdotas vividas con el gran equipo con el que trabajo. Acá va una: para la segunda función de “Sucursal”, uno de ellos tenía furcios de letra graves que impedían tirar bien los pies. Digámosle a este “Señor O”. Hicimos una reunión para hablar del tema. Pero saltó otro (digámosle “Señor C”) y dijo que a O. había que tratarlo bien. No echarle en cara nada. Cuidarlo. Que seguro haría las cosas bien. O. agradeció y prometió que esa misma función resolvería todo. Hasta ahí, todo bien. Cuando empezó la función siguiente, O. tuvo más pifies que en todas las funciones anteriores. Señor C, que e...

¿El que inventó el teléfono sabía de dramaturgia? Parece.

Cuando supe esto me volví loco. Parece (no sabemos; pero las anécdotas sobreviven más por interesantes que por reales) que las primeras palabras que se pronunciaron en un teléfono, fueron sencillas, pero con una claridad descomunal. Como un buen diálogo teatral. Graham Bell levantó el tubo y dijo: “Señor Watson, venga. Quiero verlo”. Cortó. El tal Watson estaba en la habitación de al lado. Supongo que colgó del otro lado, y fue. Yo me imaginaba algo más estruendoso. Pero claro: era una prueba. ¿Qué van a hacer?  ¿Recitar la Constitución? Cuestión: yo tengo una obra que trata de la historia del teléfono. Así que te llamo y te digo: Ey, vos. Vení. Quiero verte. Y quiero que la veas. Sacás entradas acá . Te espero, Watson. Nos vemos, divertite. C. PD: Ya sé que la teoría dice que el teléfono lo inventó otro, pero bueno, el que dijo la frase fue Bell. PD 2: Vení, quiero verte.

Tomo las palabras de un genio. Te pueden servir.

Una pregunta que me hacen mucho es: ¿por qué escribís? Casi siempre siento que esperan una respuesta definitiva y lógica. Como si la hubiera. Pero los motivos son siempre personales. Y, por lo tanto, únicos. Cito a Alejandro Acobino, gran dramaturgo y amigo, que dijo: Mi motor es la fascinación por el arte primero. ¿Por qué el teatro no es algo tan simple de explicar? Es decir, mi mayor relación con el público es que del público vengo. Y hago teatro para que exista el teatro que querría ver... Y si no tengo mayor reflexión es porque gasto la mayor parte de mi tiempo reflexionando sobre los problemas estéticos que me planteo. Alejandro me enseñó un montón. Y en ese párrafo te puede enseñar mucho. Hacé las cosas porque te gustan. Ocupate de lo que te guste y quieras. Lo demás es paja. Teoría para explicarles a otros, que quizá nunca entiendan o, en el fondo, ni les importa. Pensar no es hacer. Por eso, yo también hago el teatro que me gustaría ver. Como la obra que ya está terminando: qu...

Manipulame que me gusta

Anécdota que grafica cómo la narrativa en el arte es engaño direccionado. Estaba yo en el estudio de Julio Chávez, aprendiendo. Dos compañeros pasan una escena: Hamlet y Ofelia. Él nos muestra a todos que llevó un rosario hermoso, antiguo. “Era de mi abuela”, dijo. Empieza la escena y todos dejamos de mirar qué pasaba: lo único que nos importaba era que no se rompiera el besho rosarito. Dos semanas después, hacía la misma escena yo. Compré un rosario berreta en una santería. Se lo puse a mi compañera y le dije: en algún momento te lo voy a arrancar. Vale veinte pesos y no es de mi abuela, así que tranqui. A la gente no le dije nada. Empezó la escena y, a los diez minutos, le agarré el rosario del cuello y traaaac: las perlas volaron y escuché un “oh my god” generalizado. Todos pensaron que había profanado una reliquia familiar. Apenas me costó un billete de 20, de los que tenían a Rosas. Utilizo la misma técnica de manipulación en la obra de este sábado, a la que le quedan dos funcione...

La revolución es capilar

Esto te va a volar la peluca. "Pero yo no uso peluca" Si no usás peluca, te va a dejar pelado, te va a poner una peluca y te la va a volar. Escuchá: El sábado hicimos función de una obra. Diez personas humanas actuando, contando una ficción. Frente a otro grupo de humanos riendo. Ninguno, de un lado ni del otro, usó el teléfono durante la función. Ni la IA. En la puerta también te atendían humanos. Que te saludaban como humanos. Es todo muy raro. Si querés ver esta experiencia, nos quedan dos funciones. Porque te quiero, entradas con descuento acá . Si me querés, vení. Sí, manipulación para vender entradas.  ¿Coca Cola puede manipular la Navidad y yo no puedo  lloriquear un poquito? Qué injusto todo. Nos vemos, divertite. C. PD: Humanos asistentes dejaron comentarios de la obra acá

Telegrama

Interrumpo veinte segundos la escritura de mi novela para mandarte este mensaje.  Hoy cierro las inscripciones a mi programa.  Este.  Nada más. Me voy porque hoy mismo termino el primer borrador.  Y después a festejar.  Porque pocas sensaciones son tan lindas como concretar un material.  Nos vemos, divertite.  C.

Una colchoneta que me enseñó de escritura

Un detalle que me hizo pensar en el deseo de escribir y el cuidado que necesita. A la vuelta de mi casa hay una escuela. En el primer piso está el jardín de infantes. Se ve el patio de los nenes: tiene juegos tipo plaza y varias columnas gigantes, que son las que sostienen el edificio desde abajo hacia arriba. En los recreos, estos seres diminutos corren como pollitos perseguidos por un cazador, gritan y espamentan de una manera que te hace entender por qué los padres quisieran que las escuelas tengan doble o triple turno. Cuestión. Un día noté que las columnas habían sido forradas en goma espuma, tipo colchoneta, con soga elástica y tensores. Muy casero. Entendí enseguida: seguramente más de uno, en una carrera o en un juego de mancha, se pegó de frente con la columna y aceleró la caída de sus dientes de leche. Así te la das si querés escribir algo largo y nunca probaste. Corrés con entusiasmo infantil porque te encanta escribir y, en la página veinte, gritás por tu madre. Como la may...

Hagamos la revolución, vos y yo

El domingo cierro los ingresos a mi programa 1 a 1. Te quiero contar todo lo revolucionario que hacemos si trabajamos juntos. Primero: te hablo yo personalmente desde el minuto cero. Tardo, porque respondo todo. Te va a incomodar no tener entregas tipo delivery express. Resulta que hay un proceso con gente de verdad, que a veces hace otras cosas también, ¿te suena? Segundo: si entrás, tenés mi teléfono. Hablamos. Y si estás por acá, nos vemos. Cara a cara. ¿Te acordás cómo era eso? Qué épocas, eh. Esto es lo mejor: yo no te rompo las bolas y vos tampoco. Te doy un paso a paso. Avanzás cuando querés y podés. Si te pinchás mucho, te empujo. Con cariño. Que si ya estás adentro, sos de la familia. De la mafia escritoril. Una cosa de locos. No me digas que no. El domingo cierro, no sé hasta cuándo. Porque depende de otros proyectos. Conmigo y otros humanos. Explico el programa acá. Preguntame lo que quieras, que acá estoy. Cuando puedo respondo. Cuando no, no. Así de simple. Nos vemos, dive...