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Mostrando entradas de abril, 2026

Tres cosas malas que te van a pasar cuando veas mi obra

El sábado reestreno un espectáculo. Como hay cosas que probablemente no hayas experimentado en teatro (y sé que las generamos), te las advierto para que decidas si vale la pena correr el riesgo de ver algo diferente. En “He visto un aparato” pasa esto: 1) No vas a tener ganas de agarrar el celular. De hecho, al inicio hay un texto sobre el asunto que seguro pensaste mil veces y nunca viste en escena. Te va a sorprender. 2) No te vas a distraer nunca. Si tenés la costumbre de querer pegarte con un martillazo en las rodillas por el nivel de embole del teatro que ves, no es el caso. 3) Al final vas a decir algo más que “¿dónde comemos?”. Cuando te divertís en serio, mirás la obra y después charlás de ella. Para mí, ese es todo el misterio del buen teatro. Igual tranqui: también hay un par de lugares lindos para morfar. Sacá la entrada acá  y te los recomiendo en persona, en el teatro. Te la dejo con descuento porque me diste tu mail. Podés abrir el link y mandárselo a quien quieras. S...

Hice todo bárbaro y una señora me maltrató por eso

Una de las cosas que más me preguntan es: ¿cómo sé que mi texto está bien?  Y yo siempre doy una respuesta incómoda: depende.  ¿De qué? De lo que quieras decir.  Si lo lograste o no, es lo primero. Seguro que si lo lograste, se puede mejorar. Eso es lo segundo.  Los que esperan respuestas fijas a ese tipo de preguntas, son los que eternizan el escribir.  En estas líneas de arriba tenés más sabiduría para escribir que en mil talleres. Van gratis. Pasasela a alguien que le interese el tema.  En serio: le va a aliviar la cabeza con este tema.  Cuestión, para mí, es igual en todo lo expresivo. ¿Qué quise decir? ¿Puedo mejorarlo?  Hace unos años hice una obra que escribí. Dirigí. Y actué. ¿Pensabas que el loco era mi viejo? Bueno, soy su hijo.  Hacía básicamente de un personaje que se define en dos palabras: un forro. Un auténtico mal tipo.  Una vez, a la salida, un grupo de señoras conversaban en la puerta. Una me miró y me gritó con muy mal...

El día que un loco (de remate) me dio la idea para mi primera obra

Te conté en el primer mail, que empecé este desafío diario el 21/04 porque hubiera sido el cumpleaños 80 de mi padre.  Te voy a hablar mucho de él en este espacio. Porque es un personaje, porque ha tenido mucho que ver en mis ficciones, y porque lo extraño una barbaridad.  Cuestión: estamos en comienzos del 2015.  Yo tengo un grupo de teatro que entreno, vamos tres años juntos y ya el proceso pide algo nuevo. No quiero perderlos. Y quiero probar cosas nuevas.  Ya escribí cuento, estoy con una novela.  Y escribir teatro me tienta. Nunca lo hice aún. Hacía poco me había enterado que había un concurso, llamado CONTAR, que premiaba obras para el teatro comercial. Ya había cerrado. El año que viene mando y gano, pensé.  Así fue. Gané con dos obras.  Pero eso te lo cuento otro día.  Enero 2015, ibamos caminando con mi padre y me dijo: “cómo está la gente con los teléfonitos”. Acordate: era 2015, recién salían los smarthpones. Todavía, lo más tecnológico...

Mi opinión sobre concretar las cosas o cómo no seguir haciéndote la manoleta

Respuesta de ex suscriptor, con la que armé una pequeña lección de mentalidad.  Antes del mailing oficial que empezó el 21/04, mandé uno avisando que iba a escribir un mail por día, diez años. Me responde una persona:  Sabes que me estremeció leer "diez años"? Pensé: qué clase de persona es capaz de planificar algo por una década? Y sobre todo, cómo es capaz de asumir un compromiso así? Por otra parte, quién puede leer a alguien por diez años todos los días? A no ser que sólo sea un mensaje provocador sin intenciones de respetarse. Con el único propósito de generar un efecto. Un gancho "marketinero". En mi caso, ni la sugerencia, ni el gancho lograron su objetivo. Me aterra pensar en algo a tan largo plazo. Así que me retiro.  Ahora, vamos a diseccionar el mensaje y usar sus frases, no para responderle, sino para aprender: ¿Qué clase de persona es capaz de planificar algo por una década?   Yo. Me llamo Carlos, mucho gusto. Dicho esto, creo que sobredimensionamos lo ...

¿Chupones eran los de antes?

Buenas las tengas, una nota breve sobre el arte de nombrar.  Hace poco estuve en la costa argentina (catedral del churro, licuado multifruta y otros manjares) y en un momento de paseo poético por la orilla, pensando en cómo conquistar el mundo,  mirando el cielo como si fuera Cristian Castro en un video noventoso, vi una bandera clavada en la bandera que decía:  CHUPON ACTIVADO En mis años de costear he visto bastantes banderas, pero esta no.  Como soy un cerebro inquieto, cuando volví a casa busqué el concepto.  Resulta: Que se llama Chupón, Canaleta Paralela o Corriente de Resaca. Lo primero que pensé es: carajo, qué lindo es el lenguaje. Los humanos le metemos poesía a todo, pero no nos damos cuenta.  Hasta la oceanografía genera pichones de Neruda.  Decía:  Es una corriente que va hacia adentro del mar, por culpa de cómo se rearmó el suelo. Vos querés nadar y te arrastra. No se ve: está abajo.  Es bastante desesperante, supongo.  Per...

Abracadra, una palabra

Lección de maestros, de dos potencias que se saludan sin verse, y que te puede cambiar el concepto sobre lo que es hacer arte. Abelardo Castillo cuenta lo siguiente en “El oficio de mentir”.  Él era un joven escritor y lo incluyeron en una antología con algunos que ya eran grandes (en todos los sentidos).  A cada escritor le mandaban un cuestionario con las mismas preguntas, entre ellas, cuándo escribían.  Abelardo, que era joven (en todos los sentidos) habló de la noche, de que el silencio y la oscuridad de las estrellas que titilan, la inspiración en esa hora aciaga, blablabla. Cuando le llegó el libro, fue directo a leer la entrevista a Borges, que en esa época ya era el Messi de los escritores.  Miró la respuesta a la pregunta ¿Cuándo escribe? Borges había respondido con una palabra sola. Certera y definitiva como la marca de un flechazo perfecto.  “Siempre”.  Dice Abelardo que en ese momento entendió que la escritura era una manera de vivir.  Por ...

Con una pequeña ayudita mineral de mis amigos

Una nota de color y fuego sobre los que hacen arte con ganas.  ¿Cómo empezó el festival de teatro más importante del mundo? Cuenta la leyenda que una noche de 1942, un tal Rudolf y una soprano paseaban cual tórtolos por Princes Street, Edimburgo, tras ver una función de ópera.  El Castillo estaba bañado por la luz de la luna y ella comentó con nostalgia de preguerra, que la capital escocesa sería un escenario maravilloso para un festival. No había jodas, porque Hitler estaba haciendo bardo.  Bueno, la leyenda es un verso.  La verdad de la milanesa, como siempre, es más cruda: el Señor Rudolf dirigía un teatro y pensaba ideas para financiarlo en medio del desastre bélico.  Pensó que un festival era una buena opción.  Cuando la guerra terminó, retomaron la idea. Anunciaron el Festival de Edimburgo en los diarios y llegaron miles de cartas a favor y en contra.  Pero, hubo un problema.  La energía todavía se racionaba. Como cuando te piden que pongas ...

Spoiler: nos vamos a morir todos

Hoy vengo con un relato épico sobre el paso del tiempo y la importancia de hacer arte, si te gusta.  Pero antes, algo sobre yo.  Como soy un enfermo del teatro, la actuación, el guión y etcétera, ver series o pelis no me relaja para nada. Me pongo denso con pensar cómo fue el proceso, qué se eligió y blablabla. Para descansar, solo veo documentales de música y deportes.  ¿Y a vos qué te importa? Esto: Hace poco vi “Get Back”, el documental sobre  Los Beatles. En resumen, les metieron una cámara en los ensayos del disco y sacaron unas perlas de realidad enormes.  En una parte vemos a Ringo solo con cara de “no doy más” y llega Paul para contar que la noche anterior se vieron todos.  Y George se fue de la banda.  Paul dice, con mucha altura y esa cara de nene que todavía tiene, que John está todo el día con Yoko adentro del estudio y eso a él lo hace escribir “canciones sobre muros blancos”.  Genio total.  La pelea no era tremenda, pero ya no t...

Nivel de escritura en sangre: altísimo

  ¿Por qué diez años como fecha? Te lo respondo cno una historia que te puede enseñar cómo la obsesión, que tiene tan mala prensa, paga buenos dividendos.    De 1996 a 2013 jugué con la escritura. Iba y venía. Gané premios. Hice bastante y tuve bastantes logros.  En 2013 pensé, ¿y si me lo tomo en serio? Tipo matrimonio. Me propuse escribir todos los días. Literal. Sí, también domingos y feriados. Una página, una idea, algo.  Todos. Los. Días. A este nivel: conocí a quien hoy es mi pareja y una noche nos fuimos a dormir, eran como las dos de la madrugada. Apoyé la cabeza en la almohada y me acordé que no había puesto una línea en el día.  A riesgo de quedar como un loco, que no me importa porque lo soy, me levanté, fui al living, busqué mi libretita (no tenía buen celu, llevaba una libreta Norte anillada encima) y anoté un par de ideas. Y me fui a mimir.   Sigo en pareja, sí.  De 2013 a 2023 mantuve la escritura diaria.  Escribí treinta y cin...

1 de 3650. Por algo se empieza.

Empecé. Empezamos.  Lo digo en plural porque el círculo de escribir, se completa cuando te leen.  Y vos estás ahí, leyendo. Así que gracias.  En un minuto te voy a contar por qué elegí hoy para empezar este desafío.  Pero primero, dejame contarte que una mujer respondió a un mail anterior con una pregunta de dos palabras.  “Diez años?” Solo eso. Yo avisaba que iba mandar un mail por día, todos los días. Por diez años. Ella me escribió eso. Sin saludo. Nada.  Antes hacíamos catedrales sabiendo que íbamos a tardar un siglo en levantarlas.  Ahora alguien dice que va a hacer algo diez años y es raro. Genera hasta miedo.  Ya te voy a hablar más de eso, pero ahora va mi motivo:  Hoy mi viejo hubiera cumplido 80 años. Por eso arranco.  Así de caprichosamente personal. No tiene que ver con que el martes sea un día donde la gente abra más los mails, el algoritmo o la pindonga de que los 21 empieza un nuevo signo en el cielo que favorece la comuni...

Sugerencia: andate de esta lista

Me diste tu mail en algún momento y por eso te escribo. Quiero avisarte que el martes 21/04 empiezo a mandar un mail por día. Todos los días. Y lo haré por diez años. A los que se queden les contaré por qué empiezo el martes, por qué todos los días, por qué diez años. ¿Qué mandaré? Ideas, consejos, reflexiones y productos. Todo relacionado a la escritura. En principio esto es para que te retires, si recibir textos bien escritos, por tanto tiempo, no te interesa. Te vayas o te quedes, dejo un par de cosas para que te lleves: El ebook gratuito que entrego con la suscripción. Quizá tengo tu mail de antes y no lo recibiste. Lo bajás acá. Dos consignas para enfrentar la página en blanco. Si te pasa o le sirve a alguien que conocés. Las bajas acá. El link para irte está abajo. Si querés putearme antes de irte, porque no esperabas este mail, te voy a leer. Si te quedás, meté esta dirección entre tus contactos y pasá el mail a la Bandeja de Entrada, para que te llegue ahí y no a SPAM. Ojalá es...