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Mostrando entradas de agosto, 2026

¿Entrenás este músculo? Te aseguro que sí, pero no lo sabías.

Se llama OPINION.  Es lo más fácil que hay. Se nos presenta algo y escupimos lo que pensamos. Hacia adentro, si nos quedamos en silencio, y hacia afuera si hablamos.  Es gratis.  Pero.  Si te gusta la expresión, en cualquier arte, tenés a la mano una gran herramienta de entrenamiento.  Para mí, todo cuenta. Todo narra algo. Cuando digo TODO es literal. Donde pongo el ojo, pongo la bala del relato.  No para decir las cosas tal cual son, sino como yo las veo. No sé si hay “las cosas tal cual son”, tampoco me importa.  Me importa, como decía un viejo comentarista deportivo, entrenar el “Por lo menos, así lo veo yo”. Si no lo conocés, buscalo. Era un personaje importante.  Con este deseo, inauguré una sección nueva en YouTube, “Mi Opinión De”, donde prendo el mic y hablo cual don chismoso.  No opinaré solo de lo obvio (autores y autoras, libros, etc) sino de eventos y todo aquello donde se me antoje poner el ojo.  Te dejo el primer video acá...

El truco que implementé para escribir más y mejor (y funcionó y además multiplicó mi alegría)

Un título larguísimo para contarte algo que hago y me funciona.  Hoy es un mail con valor, con algo útil, directo. De esos que dicen que no hay que hacer, porque si te doy valor después no me comprás.  No creo en eso. Yo quiero vender, sí, pero acá estoy armando una Tribu, principalmente. El kiosco después se atiende solo.  Cuestión.  Te lo digo sencillo. Porque lo es.  Atendé porque estamos acostumbrados a que algo muy útil y valioso sea complejo. No esperes la fórmula de 38 pasos descubiertos en un papiro antiguo para escribir cualquier cosa.  Eso es querer magia. De la mala, porque hay de la buena.  Como la droga.  Entonces, ¿qué hice y hago? Cuando escribo algo, lo que sea, elijo un modelo que me guste mucho y lo leo mucho y paso mucho tiempo con ese material.  Lo leo, releo y anoto, lo transcribo, duermo con el libro al lado, todo. Traducido: si escribo una obra y mi inspiración es otra obra que me encanta (“El Zoo de Cristal”, pongamos)...

I love the haters

Lo que me alegran el día los haters, no tiene nombre.  Me encanta esa expresión: es una emoción tan fuera de la escala humana, que no se le puede poner una palabra, por eso “no tiene nombre”.  Yo creo que si ellos realmente supieran lo que me pasa, no me escribirían.  Bueno, no. Son imbéciles y a eso se dedican, a no entender.  En estos días con el crecimiento fuerte en Instagram (38 mil y contando) empecé a recibir más que nunca y decidí algo que me encanta: armarme un archivo. Así que si encontrás algo donde hablan mal de mí, por favor avisame, me sirve.  Hace un tiempo recibí este:  Flaco, aunque lo de los 20 premios literarios sea verdad, la literatura es otra cosa, no se escribe para ganar premios, ni siquiera para publicar, se escribe para uno mismo, porque es una necesidad, no se puede vivir sin escribir. Si luego ganas un premio o te publican un libro, mejor, pero eso es otra cosa. Se nota mucho.  Creo también que la persona está en esta lista,...

Friday I'm In Love

Enamorado (en-amorado: metido dentro del amor) porque estos días y todo el fin de semana, tendré una cantidad de actividades que me gustan una más que la otra.  Estoy corrigiendo y casi terminando mi novela número 13, en conjunto con un amigo. Apuntamos a mandarla a un concurso. Me gusta mucho cómo quedó y no puedo para de corregirla, porque me encanta.  Reviso una obra nueva porque se la quiero ofrecer a determinadas personas para ver si la quieren hacer conmigo. Me entusiasma.  Quiero aprovechar que me prestan un lugar lindo para grabar tres cursos nuevos. Serán sobre cómo arrancar a escribir, cómo destrabar borradores y cómo encarar los concursos.  No sé si llego a todo.  Como sea, no hay nada que no me guste hacer. Trabajo todo el finde, que no lo siento como trabajo. Ah, y también atiendo a algunos de la docena de clientes todavía activos en el Programa 1 a 1.  Y doy entrevista a nuevos, para ver si ingresas.  Si crees que querés ser uno, te cuent...

¿Te sale como el culo? Hacelo igual

Una anécdota sobre algo que me pasó el otro día, para invitarte a escribir.  Me estaba preparando para grabar videos, porque quería probar hacer alguno de formato largo.  Tengo una cámara y un micrófono bastante decentes. Los conecté y empecé a probar.  Me salía todo como el ojete: el audio no agarraba, después saturaba, después no daba la luz, después se escuchaba ruido de fondo, después después después…. En un momento me hinché las pelotas y pensé: no hago nada.  Pero eso nunca es opción para mí. Así que pensé: en vez de nada, hago algo, con esto, como está.  Prendí la cámara y grabé.  Salió bastante decente y luego hice varios más.  Entendí, lo que ya sabía, pero cada tanto me recuerdo: no importa lo perfecto, importa lo posible.  De hecho empecé a subir bastante a YouTube y si no es esto, es lo otro, o la portada, o la hora de publicación, o la longitud, o que el algoritmo de no sé dónde o bla bla bla y con tantas reglas, imposible disfrutar....

Llegó el pastor, aleluya

Una persona de esta lista me cuenta su experiencia leyendo mi novela. Te la transcribo completa, salvo omisiones para no spoilear:  Descargué 'Festival' en mi laptop. Comencé a leerlo... y no pude abandonarlo hasta terminarlo. Confieso que mi estado anímico quedó raro, por decir algo. Sentía una especie de alteración nerviosa, como si todo lo que le pasó a Daniel, me hubiera sucedido a mí (sin importar su género ni edad). Me compenetré de tal forma que reí, lloré, sufrí con él, una y otra vez. Me preocupé por (borrado para no hacer spoiler) Tan humano todo...  Mi plexo solar estaba revuelto cuando terminé de leer tu relato. Literal, fue como si hubiera estado en la piel de Daniel. Estuve horas sin encender la TV no tocar el celular. ¡UNA MARAVILLA!  Obviamente entendí por qué le dieron un Premio.   Si te hago perder la noción del tiempo, van a pensar que te metí en una secta.  Algo de eso hay.  Si querés entrar, hermano, hermana, hermane, bienvenido.  ...

No soy bueno en matemáticas, pero mirá qué lindo número me eché.

Si te gusta escribir, atendé.  Esto es sencillo.  Si escribís media página por día, a fin de año, tenés 182 páginas.  En los concursos actuales, suelen pedir un mínimo de 150 páginas.  O sea que si arrancás hoy, en un año tenés una novela.  Media página por día.  Después vemos si es buena, mala, si la ortografía, la gramática, si la IA nos va a comer a todos, etcétera.  Pero ese es un dato que te apaga la cabeza de la gran “no tengo tiempo”.  Media página.  25 líneas.  Seguro que mandás muchos más WhatsApp por día.  Yo escribo varias páginas por día. Si querés escribir conmigo, tengo mi programa 1 a 1. Le damos con todo y en 90 días te comparto mi paso a paso.  Nos vemos, divertite.  C.  PD: Si escribís un cuarto de página en un año tenés 91 páginas. Lindo número también. Dale, el verso de que no tenés tiempo, con este dato, no va más. En todo caso, seamos más sinceros y digamos que no te interesa. Y está todo bien.

¿Hay concursos para prólogo? Porque me gusta competir, y también escribo de esos.

En esta adicción a poner palabras juntas y generar sentido, ya hice novela, cuento, teatro, microteatro, microcuento, poema, crónica, copy publicitarios y alguna otra cosa que se me debe estar olvidando.  Y cada tanto alguien me invita a hacer el prólogo de su libro.  La mayoría de las veces no acepto. Tengo que conocer a la persona y me tiene que gustar su libro.  Si no, me siento mal, como si fuera una mezcla de pirata y delincuente.  Como esos doctores que te recomiendan el remedio, solo porque se los regaló el visitador médico. No están muy convencidos. Yo sé decir no. Creo que es importante como artista, incluso. Cuando decís que sí a escribir algo, también estás diciendo no.  Hay que hacerse amigo del no.  Pero a veces acepto, lo hago y me gusta.  Como en este caso.  Gonzalo Flores me contactó para trabajar 1 a 1 con una novela a fin de 2024. La revisamos, la pulimos, la lustramos. Tanto que brilló gracias a él, y después carambola cósmica a...

Te vendo lo que ya compraste, para que lo regales a otros.

  Te explico el asunto de este mail, que parece complejo pero no tanto.  Estás en este newsletter. Ya compraste. Ya sé que no pagaste. Pero hiciste cosas: metiste tu mail, lo recibís, lo lees, etcétera.  Te ocupás. Yo te lo frezco, y vos lo tomás.  Por este newsletter, recibo comentarios malos, del estilo:  ¿Qué es esto de resentido? Sacame ya.  O raros, del tipo: Necesito trabajar.  No llega (sic) Pero por suerte son muchos, muchos más, los comentarios buenos (y bien redactados)  Por citar algunos:  Veo que hay un coso tuyo, y voy directamente a los bifes: entro, lo abro, y lo leo.  Leo los mails y me están ayudando a enfocarme. Me has estimulado a escribir nuevamente.  Ahora me caes mejor!  El último me gusta especialmente, porque estamos entre gente honesta.  O sea: vino, le caía más o menos, se quedó y ahora le caigo mejor. Y me lo dice.  Prefiero eso a la frialdad marketinera.   Hay más mensajes en ese ...

¿Por qué escribís?

La pregunta del asunto es una de las más útiles para organizarte, de manera real, en tu actividad de escritura.  No importa si lo hacés mucho o poco, si sos profesional o amateur (otro día debatimos qué es cada cosa) si querés hacer un folleto para la fiambrería de tu cuñado o una obra inmortal, la pregunta:  ¿Por qué escribís?  Te sirve a vos. Para que, conocido el motivo, lo alimentes. Y te hagas cargo, si querés. O veas que no es tan importante, y puedas no escribir con calma.  En mi caso, escribo porque lo necesito.  Tengo la pulsión física de teclear todos los días, un poco. Si puedo, más que un poco.  Hoy día hago el mail, y al menos una ficción. En este caso, una novela. Con eso, mi dieta está bastante cubierta.  Si un día no escribo nada, me siento mal. Es como no ir al baño o no dormir. Lo padezco.  ¿Esperabas una respuesta más culturosa? ¿Del tipo “expresarme”, “ser parte de la cultura”?  Nop.  No escribir para mí es como no ha...

Si gustás, armate el mate y escuchame un rato

Hace unos meses, empecé este newsletter.  El mismo día, me hicieron una entrevista en un podcast.  No creo mucho en lo místico, pero las dos cosas juntas, me llamaron la atención. Más me llamó la atención que al salir de la entrevista, me encontré con alguien que no veía hacía 25 años.  No dije que “no creo” en lo místico. Dije “no creo mucho”. Algo sí. Lo justo para sentirlo, pero seguir pensando de manera crítica. Lo que dicen: mirar el cielo, pero con los pies en la tierra.  En esa magia, la tecnología me parece un milagro.  Pensá hace cincuenta años, todo lo que no había que hoy sí. Y además, damos por sentado.  Yo viví el cambio de época. En el 2000, pasamos de máquinas de escribir a compus, de teléfonos fijos a celus, y así mucho.  Cuando me entrevistan y queda el video, me parece un flash. La cantidad de cosas que me rodean (luces, cámaras, micrófonos, etc) y permiten eso me parece alucinante.  Espero que lo que diga, también esté bueno. No...

Yo no quiero tener un millón de amigos, Roberto

Esta comunidad, tribu o gente que se junta, como lo quieras llamar, crece a pasos agigantados.  Pero también crece en calidad. Porque acá no vendemos nada útil. Vendemos (vendo) herramientas para escribir y pasarla bien haciéndolo. Las dos cosas deben ir juntas, o no tiene sentido. Nos queremos formar porque nos gusta, pero la pasamos mal. ¿Entonces? Siempre pasarla bien.  Ocio de alta gama, le digo a mi negocio. Cuando escuché por primera vez la canción de Roberto Carlos, pensé: ¿un millón de amigos? ¿dónde los juntás? ¿los llamás a todos para su cumple? (si es que te los acordás) si vas a comer, ¿cómo hacés para dividir la cuenta?  Lo único bueno es que si, hacés teatro, como yo, y los invitás a todos, no necesitás ir a una sala chica. Te agotan diez River.  Pero igual no quiero tantos. Ni amigos ni seguidores.  Acá somos más de 6 mil. Y esta es la que más me interesa.  Todo bien con Instagram, pero en algún momento lo voy a dejar.  Esto, y YouTube, ...

A los amigos de Adolf, con cariño

  Este es mi mail número 122. Me gusta el número.   Nada, eso.  Lo vi mientras empezaba a redactarlo, y se me ocurrió decírtelo.  Cuestión.  Que el mail de ayer armó bastante jaleo (cómo me gusta esa palabra) Si no estabas en la lista, conté que alguien entró a mi programa 1 a 1. Una persona que había estudiado Letras, y justamente por eso, se alejó de escribir.  Me respondieron varios nacionalsocialistas de la ignorancia, acusándome con su dedito (o más bien con su mano estirada) y su bigote pintado, de que yo ataco la universidad, de que las carreras sirven, de que cómo me atrevo a bla bla bla.  Un ejército de cerebritos que… no escriben.  Bárbaro.  Qué valientes. Somos la generación humana que hace la revolución por internet.  Como decía Tyson, juntémonos en un cuarto y veamos si me hablás igual.  Que igual tampoco es para irse a las manos. Solo me sorprende la imbecilidad de aquellos que defienden causas inventadas. Me da l...

No me olvidé del mail, te cuento qué anduve haciendo (te va a gustar)

Los mails los escribo temprano y los programo, para que se manden todos los días a las 18 hs.  A veces los escribo un rato antes y los mando en el momento. Te pueden llegar unos minutos más tarde, porque ya somos más de 5.500 y tarda en procesar todo.  Cuestión. Hoy lo estoy escribiendo a las 19:55 y te lo envío.  ¿Por qué? Porque puede pasar.  Porque no soy una máquina. Ni me gustaría.  Porque acompañé a mi hija a un trámite importante y preferí estar ahí.  Porque después fui a entrenar.  Porque después me quedé conversando largo con una clienta nueva, que entró al programa 1 a 1. Me contaba que, como muchos, hizo la Carrera de Letras. Y eso la alejó de la ficción. Y vio en mi trabajo, la posibilidad de retomarla.  Entró al Programa. Incluso ya con habiendome pagado, nos quedamos conversando un poco más.  Tardé también porque después preferí revisar los trabajos de clientes que ya están dentro. Uno que tiene grandes ideas para un unipersonal...