El truco que implementé para escribir más y mejor (y funcionó y además multiplicó mi alegría)

Un título larguísimo para contarte algo que hago y me funciona. 

Hoy es un mail con valor, con algo útil, directo. De esos que dicen que no hay que hacer, porque si te doy valor después no me comprás. 

No creo en eso. Yo quiero vender, sí, pero acá estoy armando una Tribu, principalmente. El kiosco después se atiende solo. 

Cuestión. 

Te lo digo sencillo. Porque lo es. 

Atendé porque estamos acostumbrados a que algo muy útil y valioso sea complejo. No esperes la fórmula de 38 pasos descubiertos en un papiro antiguo para escribir cualquier cosa. 

Eso es querer magia. De la mala, porque hay de la buena. 

Como la droga. 

Entonces, ¿qué hice y hago?

Cuando escribo algo, lo que sea, elijo un modelo que me guste mucho y lo leo mucho y paso mucho tiempo con ese material. 

Lo leo, releo y anoto, lo transcribo, duermo con el libro al lado, todo.

Traducido: si escribo una obra y mi inspiración es otra obra que me encanta (“El Zoo de Cristal”, pongamos) leo esa obra que me inspira, saco lo que puedo sin plagiar y lo hago todo el tiempo mientras voy haciendo lo propio. 

¿Qué ganás así?

Alegría, porque estás en contacto con algo que te gusta mucho, todo el tiempo. Como esas pelis que nos encantan y cuando las pasan en la tele, uno le dice al que tiene el control remoto: dejala. “Pero ya la viste mil veces”. No importa, la quiero ver de nuevo. 

Y además podés sacar ideas para lo propio, de conocer tanto ese material. 

Quizá lo que acabo de decir te parezca una boludez. 

Y lo es. En lo sencillo, no en lo que puede ayudarte. 

Si no me crees, bueno. Deberás probar. 

Como la droga. 

Cosas como esta enseño en mi Programa 1 a 1. Consignas para facilitarte la escritura, no para drogarte. 

Nos vemos, divertite. 

C

PD: ¿Drogas? ¿Para qué?