No me olvidé del mail, te cuento qué anduve haciendo (te va a gustar)
Los mails los escribo temprano y los programo, para que se manden todos los días a las 18 hs.
A veces los escribo un rato antes y los mando en el momento.
Te pueden llegar unos minutos más tarde, porque ya somos más de 5.500 y tarda en procesar todo.
Cuestión. Hoy lo estoy escribiendo a las 19:55 y te lo envío.
¿Por qué?
Porque puede pasar.
Porque no soy una máquina. Ni me gustaría.
Porque acompañé a mi hija a un trámite importante y preferí estar ahí.
Porque después fui a entrenar.
Porque después me quedé conversando largo con una clienta nueva, que entró al programa 1 a 1. Me contaba que, como muchos, hizo la Carrera de Letras. Y eso la alejó de la ficción. Y vio en mi trabajo, la posibilidad de retomarla.
Entró al Programa. Incluso ya con habiendome pagado, nos quedamos conversando un poco más.
Tardé también porque después preferí revisar los trabajos de clientes que ya están dentro. Uno que tiene grandes ideas para un unipersonal, otra que ya está por empezar el cuento que escribiremos juntos.
Tardé porque después preferí charlar con una ex clienta, que me cuenta que la obra que hicimos dentro del programa, la va a estrenar, con ella como actriz. No te digo que en el Programa nos hacemos amigos, pero sí cercanos. Nos pasamos 90 días a puro WhatsApp y consignas para que disfrutes. Imaginate si eso te da cercanía. Y me alegra que me cuente, aunque ya no sea clienta, porque no tiene obligación.
Lo hace por gusto y yo lo recibo igual.
Tardé porque me quedé leyendo un mail larguísimo de un suscriptor cordobés, que me agradece el newsletter. Te voy a mostrar ese mail y varios, pronto.
En definitiva, tardé, porque yo quiero tener alrededor, gente que me interese y me importe. Quiero una Tribu Divertida y que me entusiasme. Y eso hace que no haga “lo que hay que hacer”, dirían los guruses del marketing. Que me hacen cagar de risa.
Hoy a la potencial clienta le dije: no te puedo dar seguridades, porque no hay respuestas fijas.
Y entró igual. Porque cuando enganchás con honestidad y ganas de pasarla bien, escribir es una fiesta.
Y así va a ser todo lo que haga yo.
Para bajón ya está la diaria con todas esas obligaciones.
Todo esto para decirte que la escritura debe ser como la vida: fija y mutable, pero yendo hacia adelante siempre, concretando.
Adaptándola a vos. Y no vos a “escribir como se debe”.
Soy un fundamentalista de la subjetividad.
Si vos también querés entrar al programa para subirle el volumen a tu subjetividad, acá te cuento cómo.
Nos vemos, divertite.
C.