¿Hay concursos para prólogo? Porque me gusta competir, y también escribo de esos.
En esta adicción a poner palabras juntas y generar sentido, ya hice novela, cuento, teatro, microteatro, microcuento, poema, crónica, copy publicitarios y alguna otra cosa que se me debe estar olvidando.
Y cada tanto alguien me invita a hacer el prólogo de su libro.
La mayoría de las veces no acepto. Tengo que conocer a la persona y me tiene que gustar su libro.
Si no, me siento mal, como si fuera una mezcla de pirata y delincuente.
Como esos doctores que te recomiendan el remedio, solo porque se los regaló el visitador médico. No están muy convencidos.
Yo sé decir no. Creo que es importante como artista, incluso. Cuando decís que sí a escribir algo, también estás diciendo no.
Hay que hacerse amigo del no.
Pero a veces acepto, lo hago y me gusta.
Como en este caso.
Gonzalo Flores me contactó para trabajar 1 a 1 con una novela a fin de 2024. La revisamos, la pulimos, la lustramos. Tanto que brilló gracias a él, y después carambola cósmica activada, termina publicándola con una comunidad que sale de Orsai, y la termina vendiendo en su tienda.
Se llama “El Pogo Más Grande del Mundo”. Si sos ricotero, te va a gustar. Si no sos ricotero, creo que también.
Lo más lindo es que cuando todo estaba avanzado, me preguntó si quería hacer el prólogo.
Más vale. Como decía mi querido Solari, “si no hay amor, que no haya nada”, acá había amor y para eso siempre estoy.
Y si el libro está bueno mejor.
Pero como Gonzalo está alineado con todo lo que dijimos, también la bajás gratis acá.
Nos vemos, divertite.
C.