Nivel de escritura en sangre: altísimo
¿Por qué diez años como fecha?
Te lo respondo cno una historia que te puede enseñar cómo la obsesión, que tiene tan mala prensa, paga buenos dividendos.
De 1996 a 2013 jugué con la escritura. Iba y venía. Gané premios. Hice bastante y tuve bastantes logros.
En 2013 pensé, ¿y si me lo tomo en serio? Tipo matrimonio.
Me propuse escribir todos los días. Literal. Sí, también domingos y feriados. Una página, una idea, algo.
Todos. Los. Días.
A este nivel: conocí a quien hoy es mi pareja y una noche nos fuimos a dormir, eran como las dos de la madrugada. Apoyé la cabeza en la almohada y me acordé que no había puesto una línea en el día.
A riesgo de quedar como un loco, que no me importa porque lo soy, me levanté, fui al living, busqué mi libretita (no tenía buen celu, llevaba una libreta Norte anillada encima) y anoté un par de ideas. Y me fui a mimir.
Sigo en pareja, sí.
De 2013 a 2023 mantuve la escritura diaria.
Escribí treinta y cinco obras, gané cinco premios y estrené diez. Escribí once novelas y dos ganaron premios grandes. Habré metido unos cincuenta cuentos. Y más.
Pero a lo que voy: desarrollé el músculo. De hacer y de pasarla bárbaro, sobre todo.
Por eso en 2020 cuando arranqué mi cuenta de Instagram, le puse ESCRIBIR ES DIVERTIDO. Es una toma de postura.
En 2023 paré ese ritmo, pero seguí. Y hace rato que quiero retomar, pero no igual. Quiero lo mismo, pero diferente.
Lo haré con el mail. Por eso los diez años.
Para empatar conmigo lo anterior.
¿Qué me puede frenar? Que se caiga internet. O algún problema con mi plataforma.
Y en ese caso, lo escribiría igual, que es lo que me importa.
Después de los diez años, veo.
Si estás obsesionado con un texto tuyo que no arranca, o arranca y se frena, o querés que te revisen, tengo abierta la agenda para trabajar eso. Te explico acá
Nos vemos. Divertite.
C.
PD: Pongamosle la lupa a tu texto acá