Momento tipo pluma de Forrest Gump

Atendé que esta es buenísima. 


Situación: 2012. Mi hermano tenía 24 años, se muda de Capital a Concordia y le deja a mi tío una caja llena de papeles. Entre ellos, había poemas de su adolescencia no muy lejana e inflamada de emociones.


Atendé: mi tío vive en Palermo.


Sigo. 


2022: Mi tío se hincha las bolas y le pregunta qué hace con eso. Mi hermano, que sigue viviendo lejos y ya es un señor, le dice que lo tire. Mi tío, obediente y práctico, saca todo como está y lo deposita en la calle.


Los papeles se convierten en basura. 


Un par de meses después, mi primo le manda una foto a mi hermano.


Mi primo en Moreno, provincia de Buenos Aires.


“Llegué al Carrefour y encontré un poema tuyo en la calle”, dice. 


Le manda la foto. Era uno de esos que el tío había convertido en basura.


Vaya uno a saber cómo llegó ahí.


¿Importa? No.


¿Por qué te lo cuento? Porque te quiero vender entradas para mi espectáculo.


Moraleja: uno nunca puede saber a dónde llegará lo que escribe.


Yo, por ejemplo, escribí la obra hace diez años y no imaginé que iba a seguir haciéndola, y dándole entradas con descuento a mi base de mailing. Entradas que sacás acá.


Nos vemos, divertite.


C.


PD: Corré, Forrest, corré a reservar entradas acá.