Te deseo días hermosos como el mío

Son las 19:14 del jueves 10, cuando me siento a escribir esto. 

Va a salir mail largo porque te quiero contar todo al detalle y explicarte bien por qué sucedió, para que veas que vos también podés. 

Cuestión. 

Siempre armo los mails temprano en el día y los programo, para que salgan a las 18 hs. Porque es la hora oficial donde muchos dejan de hacer lo que tienen que hacer, para hacer cosas que le gustan más. 

Este es mi mail 144. Todos los anteriores, los podés leer acá. 

Pero hoy, como vez, me senté más tarde, y lo mando más tarde. 

Pasó que como primera actividad del día empecé a corregir una novela y es un material que me cuesta. Mi novela anterior, por ejemplo, no me costó tanto. 

Pero esto no es ciencia, vas cambiando vos y cada proyecto, también. 

Pero esta novela la escribí hace diez años y quise repasarla, para tenerla listo para concursar. 

Hace dos meses que me siento todos los días y fui básicamente cortando. Ya pelé 70 páginas. Me impresiona la grasa que se le puede sacar a un texto. 

Cuestión que en un momento, me di cuenta que avanzaba más rápido, y llegué a los capítulos finales. 

En vez de un capítulo, como corrijo todos los días, hice seis. Y paré porque sabía que, si seguía embalado, iba a querer ir hasta el final. 

Cuando el final del material se acerca y los eventos se precipitan (me encanta esa palabra) y a mí me pasa lo mismo como autor, sé que voy por el buen camno. 

Así que corté. Después hice llamada con un potencial cliente, que se convirtió en cliente. 

En esa instancia siempre pregunto por qué quieren tomar acción ahora, y me dijo una de las mejores frases que escuché: quiero volver a mí. 

Como si todo lo otro que hizo en su vida, “no fueran él”. Como si la escritura, de alguna manera, fuera aquello donde más representado se siente. 

Después de esa reunión almuerzo y siesta. Me propuse hacer el mail después. 

Pero cuando me desperté, me acordé que tenía una idea para una obra. Idea que tengo hace 11 años. En ese tiempo hice un primer boceto y no me gustó. Hice otra y tampoco. Archivé. Pero. 

Hace poco un amigo me dijo que quería actuar con otro amigo y yo pensé: les escribo algo y actúo yo también. Todo entre amigos. Si hay amigos, estoy. 

Y en toda esta sopa, hoy me di cuenta que esa obra, la que tenía pensada hace más de una década, la que ya tiene dos versiones que no me gustan, era perfecta para este proyecto. 

Así que me puse a armarle una estructura posible y avancé tan feliz, que no quería cortar. Cuando vi que se hacía la hora del mail, dije: puede esperar y en el mail, puedo hablar de esto. 

Ya armé la estructura de la obra y me voy a juntar con mi amigo para contarle bien la idea. La intención es escribirla en este año, para hacerla el que viene. Algo con amigos, como esto que hice alguna vez, y acá podés ver los comentarios. 

¿Y todo esto qué te importa? 

Que te muestro que lo más importante, no es hacer perfecto, no es escribir de diez, no es estudiar gramática y ortografía hasta ser un Licenciado En Correción Palabreril. 

Yo no me recibí de nada. 

Lo importante es hacer disfrutando y no parar. 

De eso, sí sé. 

No hay un método para hacer todo lo que hice hoy. Lo fui inventando en el hacer. Y si me pasó todo esto junto, no es por talento: es por no parar de escribir ni un día. 

De estas cosas te hablo en mi programa, que te cuento acá. 

El mismo donde alguien, hoy, vino a encontrarse a sí mismo. 

Nos vemos, divertite. 

C. 

PD: 19:37 cuando termino el mail. 

PD2: Acá.