De cuando recibí un regalo del cielo (literal)
Hoy vengo con una llena de amor, ternura y telenovelismo.
Cuando era muy chiquitín había una telenovela que se llamaba “Regalo del Cielo”.
Un hombre (Pablo Alarcón) muere y vuelve en espíritu, pero solo lo ve su hijo (no me acuerdo el nombre ni me importa).
Mientras observa cómo otro tipo (Arturo Bonín) se quiere levantar a la viuda (Patricia Palmer).
Alta trama, no me digas que no. Ponés gente que se quiere y armás quilombo. Ese es el mejor resumen de un buen novelón.
Culebrón de aquellos. Yo veía Los Pitufos y luego eso.
Arturo Bonín era el villanísimo. Lo odiaba.
Cuando empecé a hacer teatro, lo amé porque recordaba eso.
Flashforward, nos vamos a:
2015, veinte años después o más. Escribo mi primera obra, gana un premio y actúa… Bonín… Y tengo la suerte de que pegamos onda y hasta habla bien de mí en la tele.
Cinco años después la hago en radioteatro, gana otro permio y él repite papel.
Conmigo como compañero de elenco, y director.
Te dejo el radioteatro acá. Ahí mismo está el texto, si querés.
No se parece a nada de lo que hice, porque ya sabemos, me gusta hacer de todo.
Te hacés un mate y lo escuchás, una horita de compañía, como cuando nuestras abuelas (o tataras si sos medio pendex) prendían la radio y le daban al tejido.
Nos vemos, divertite.
C.
PD: Porque los sueños, sueños son y a mí se hacen realidad…