Love Is Blind puede enseñarte algo importante sobre la escritura

No creo que haya cosas buenas o malas. Está lo que te gusta y lo que no. 


Y yo puedo leer tragedia griega y al terminar poner un programa de chimentos. 


Cuestión que un día estábamos como mi pareja y terminamos una serie. Habían colgado la primera temporada de Love Is Blind Argentina y se activó el anuncio. Lo vimos diez segundos. Nos metimos a verla para bardearla un rato y ver qué mala era, qué grasa era, qué chota era. 


No lo soltamos más. Ya vimos también la segunda y otros países. Somos adictos. 


Es falopa mental. Relajo de la imaginación. Amo. Estoy muy contento de haberle ganado a mi propio esnobismo.


¿No te gusta? ¿Ay, qué superficial? Sí, y a mucha honra. Y conocer la superficie te permite también conocer el fondo. Ser profundo todo el tiempo me aburre. 


Y en el fondo, además, no hay aire. 


Salí a respirar, cada tanto. Seamos livianos. 


Pero veas o no la serie, si estás acá sos inteligente, me entendés y te quería contar que me llamó la atención lo siguiente: 


No sé si la viste, pero básicamente consiste en citas a ciegas (literal, no se ven) Si hablando en cabinas donde no pueden verse se copan, avanzan y se encuentran. 


Y hay un momento donde están a punto de salir frente al otro, a verse por primera vez. 


E inevitablemente todos, todas, todis, todus, en esa parte dicen lo mismo: 


“Tengo miedo de no gustarle”.


El pánico a la mirada del otro es gigante incluso en la modelo más top o el hombre más bradpitiano. 


La mirada del otro, condiciona. Siempre. 


Y a los que escribimos, nos pasa. 


Te gusta escribir (la escritura es tu crush) y cuando vas a mostrarlo… pánico.


Por eso mi programa tiene un módulo dedicado a las críticas. Cómo gestionarlas, pedirlas y trabajarlas. Organizar eso te puede ayudar mucho más que mil talleres de teoría. Porque te ordena la relación con escribir. 


Y mi programa es este, acá en este video te explico más. 


Nos vemos, divertite. 


C.