Una aburrida orgía entre veinticinco

Acabo de tener una charla con una persona para ver si entraba al Programa de Escritura 1 a 1.

Spoiler: entró.


Te lo adelanto porque lo que te quiero contar es otra cosa, que dijo ahí.


Cuando le pregunté por qué le interesaba la propuesta, me dijo que el 1 a 1 le parecía bueno. Que había llamado a un lugar para hacer un taller y tuvo un diálogo más o menos así:


PERSONA: Hola, me interesa. ¿Cuántos son en el grupo?

COORDINADOR: Veinticinco.


Ahora hacete la imagen.


Vos y 24 personas más, juntas. Compartiendo espacio. Virtual o físico.


Una lee algo.


Todos opinan.


Es algo que veo en los talleres: el profe dice “hablen”, con la excusa de que todos pueden opinar. Incluso aquellos que no leyeron nada, nunca escriben o cuando hablan no se les entiende dos palabras.


Yo creo que es una excusa para perder 50 minutos de taller. 


Pero como no doy talleres, no opino.


Vos y 24 personas. Tenés que escuchar la opinión de 23 antes de hablar. Suponiendo que la emiten, porque en el medio te van a contar que su vecina está aprendiendo saxo y no las deja dormir. O te cuentan del tumor que le descubrieron al cuñado o lo cara que está la comida para el perro.


¿Y escribir? Bien, gracias. Te manda un besito.


Si te interesa algo en serio, no perdés tiempo.


Y con esto no digo que tengas que apretar los dientes y sufrir.


Al contrario: se puede tener una disciplina relajada y gozosa.


Para algo que te gusta.


Si estás en esa, tengo abiertos los cupos para trabajar 

conmigo. 1 a 1. Que significa: vos y yo, solos.


Te lo cuento acá.


Nos vemos, divertite.


C.


PD: Habría que implementar un psicotécnico para entrar a algunos talleres… y para dictarlos también.