Te confieso un pecado terrible
Te cuento mi historia pecaminosa para que veas que hay que escribir todos los días, pero también ser flexible.
Mi objetivo es enviar un mail todos los días.
A las 18 hs.
A veces lo escribo antes y lo programo, a veces justo y lo envío.
A veces, como hoy, más tarde.
¿Por qué?
Porque cuando dieron las 17:36, yo había terminado de cocinarme un postre fitness (estoy en esa onda) y pensé que tenía que mandar el mail.
O dormir una siesta, porque venía agotado.
Pensé que era una buena idea para un mail, contar el dilema.
Y me dormí la siesta.
Porque así también te enseño que la creatividad no sale del aire, sale de la diaria. Y con lo que tenés a mano. En mi caso: cansancio.
Por eso esto sale más tarde. Porque me dormí una siesta.
Esos son mis problemas, ¿siesta o no siesta? Y escribir.
Sobre tus siestas no sé nada, pero para escribir, te puedo ayudar con mi método y lo conocés acá.
Nos vemos, divertite.
C.