¿También podría ser sexólogo?
Te cuento cómo un cliente nuevo expresó lo más importante del programa, que ni yo había articulado tan bien.
Estábamos en la entrevista para ver si ingresaba. Siempre hago entrevista, para conocer a la persona, y que también me conozca.
Aunque tenga el dinero y las ganas, el trabajo 1 a 1 va a hacer que pasemos mucho tiempo juntos, y hay que testear si hay match.
Es como un Love Is Blind por videollamada. Vemos si todo anda bien, antes de viajar al paraíso.
Habla que te habla de cuánto escribió, qué hizo y yo lancé una pregunta que parecía sacada de una cita:
¿Y qué querés conmigo?
Recuperar el placer, dijo.
Pensé que sonaba perfecto. Que ese es el problema más grave y, lamentablemente, el más común.
No la falta de escritura, ganas, leer, voluntad de trabajo.
El problema era que hacía todo eso y no se divertía.
Pero antes se había divertido.
El camino es así: uno la pasa bomba escribiendo, le mete más horas de estudio, se llena de herramientas y entonces se convierten en leyes, deberes y obligaciones.
Y donde antes te sentabas a pasarla bomba porque sí, ahora te sentás sabiendo que tenés que hacer bien equis cantidad de cosas.
Yo te devuelvo a la zona original.
Al punto g de la imaginación que tanto te gustaba toquetear, pero como estudiaste técnicas, pasos y demases, ahora mejor no hacés nada, para no sentir que estás en deuda y “no sabes tanto” o “no tenés talento”.
Recuperar el placer podría ser el subtítulo de mi programa, pero me da muy a pomada para la disfunción erectil, así que por ahora se seguirá llamando ESCRIBIR ES DIVERTIDO.
Y te cuento todo en el video.
¿Cuál?
Nos vemos, divertite.
C.