La Patota de la Compaq Presario

Flashback dosmiloso para contarte cómo opero desde hace más de veinticinco años. 


Año 1999, me recibo del secu y ya sé que quiero escribir. Me anoto en Letras. Y pienso que quiero eso que ya algunos tienen en las casas: una computadora. 


La tomo básicamente como una máquina de escribir un poquito más amable. Si le quiero cambiar el nombre a un personaje cuando termino el texto, no tengo que pegarle papelitos. Magia. 


Eso sí, no tengo un peso para comprármela. Era casi un objeto de lujo. 


Busco concursos que la tengan como premio. Hay varios. Uno es de una guía de carreras universitarias. Sí: juntaban las carreras e imprimían un libro con eso. Otro universo, ¿no?


Mando. Quedo finalista. No gano. 


Encuentro otro en LA NACION. “Jovenes Periodistas”. No quiero ser periodista, quiero escribir ficción y quiero la computadora. La consigna: “¿Internet cambiará el futuro?”. 


Escribo. Mando. Salgo tercero. 


Gano la computadora. 


Te dije la marca en el asunto, si la conociste, sabés que era un bodoque. 


Mis tres mejores amigos me acompañan a retirarla el día de la premiación. Nos vamos, los cuatro, en el subte, como traficantes de electrodomésticos, hasta la casa de mi abuela, donde la instalé. Y comimos pizza para festejar. 


Escribí un montón con esa compu. Creo que la cambié mucho, mucho después. Diez años después, de hecho. 


Internet cambió el futuro, y mi futuro. 


Te mando estos mails, por ejemplo. 


Y te cuento qué más escribí después de esa época, en videos como este. 


Para que te anotes por si te sirve, la secuencia que usé a partir de ese momento es: 


Objetivo deseado

Avanzar y probar

Festejar (si se dio) Repetir (si no se dio)


Hasta que salga. 


Vale para escribir y, creo yo, para cualquier cosa en la vida. 


Nos vemos, divertite. 


C.