Jesús Falopa nos enseña cómo cerrar la brecha

Los que recuerden esto, tendrán una nueva óptica. Los que no lo sepan, como dicen los gallegos, “fliparán”.

2013. Una mujer devota restaura una pintura en una iglesia, en el pueblo de Borja. 

Le sale tan como el culo, que se hace famosa. 

Acá un video que te lo cuenta. 


A mí me dio una gran lección de escritura. 


Y es así, parte de esta pregunta: 


¿Por qué fue tan resonante este episodio? 


En serio. Pensalo ocho segundos. Te dejo espacio en blanco para que lo hagas.















(acá estás pensando mientras scroleas)















No te apures. 


Te oigo desde acá: “porque le salió muy mal”, “porque tenía cara de galletita”, “porque era gracioso”. Porque la mujer después la empeoró: dijo que no la dejaron terminar. 


Bueno, todo eso sí, pero todavía falta el concepto. 


¿Por qué fue tan resonante? Te lo resumo en una línea. 


Porque conocíamos la diferencia entre la obra original y la restauración. 


Pensalo: si alguien publicaba eso y decía que era su versión de Cristo y ya, a lo sumo pasabas de largo. Pero acá no podías dejar de tener en cuenta el objetivo: restaurar algo previo. 


Había un modelo. Un norte. 


Y fue como que quería ir a la Antártida y terminó en Pekín. 


¿Y qué corno tiene que ver con escribir? 


Todo. 


Porque muchos dan vueltas eternas con sus textos porque no definen qué es. No tienen norte. No tienen guía. No tienen método. 


Y de pronto tienen veinte cuentos con cara de galletita: sin terminar, sin saber qué son, ni cómo corregirlos. 


Hablo de los modelos en mi programa. 


Y hablo de mi programa en este video. 


Miralo y me contás. 


Nos vemos, divertite. 


C. 


PD: Aguante la señora que intentó la restauración. Hizo y se expuso. Como el culo, pero hizo. Si mirás el video donde cuentan la historia fijate que cuando muestran su pintura dicen que la mujer lo “restauró”, o sea ponen en comillas el verbo. Ellos mismos la burlan. Eso pasa cuando hacés: de todo, porque te miran los piolas y los boludos.