Hay marcianos y están entre nosotros (literalmente, en esta lista)

Te voy a dejar en el final del mail un video donde muestro cómo le robé plata a un club importante.

Ahí te voy a vender una nueva faceta mía que, me parece, te puede interesar.

Pero antes, quiero hablar de ayer.

El mail tuvo muchas respuestas de marcianos que no vieron el partido. Por ejemplo, algunos que:

Eligieron irse a hacer una actividad física a lugares vacíos. (amo)

Acomodar sus libros y gritar antes los goles porque los escuchaban por el vecino, que tenía una señal mejor. (me encantó)

Ver el primer tiempo, tener una sesión de terapia en el segundo y darse cuenta de que Argentina dio vuelta el partido por los goles. (me robo la situación para escribirla)

Explicarme que los marcianos eran los 22 que corrían atrás de una pelota. O adelante, según dónde estés parado en la cancha. (quiero hacer un cuento con el punto de vista del arquero)

Incluso me escribieron marcianos que se reconocían como tales, porque además del fútbol no les gustaban ni el mate ni el asado. 

También me agradecieron el mail porque con esa excusa me escribieron.

Celebro que los marcianos me hayan contado su experiencia.

Pero ahora te cuento un secreto que era obvio y no lo viste:

Acá somos todos marcianos.Pensalo.

En un mundo tan enfocado en producirproducirproducir, nosotros hablamos de libros, de expresarnos, de escritura, de teatro, de cosas que nos gustan, por el hecho de que nos gustan.

Es prácticamente inhumano. Al menos, anormal.

Entonces: somos una comunidad de marcianos. Punto.

Donde algunos serán futboleros y otros no. Así como algunos leen Borges y otros a Coelho.

A mí me gusta darles la bienvenida a todos, mientras nos bientratemos.

Porque el marciano más marciano soy yo.

Que a los once empecé a actuar y en mi adolescencia le dije a mi madre: voy a hacer otra carrera, escuchá:

“Escritor”.

Me miró con cara de “plata nunca, ¿no?”. O sea: “sos medio marciano, ahora sos marciano entero”.

Mi mamá era marciana y no lo aceptaba. Pobrecita.

Y sí gané plata, mamá. Mirá esta publicidad que hice.

Mañana, si querés, te cuento más de cómo llegué ahí.

Mientras tanto, te dejo que se me va el ovni.

Nos vemos, divertite.

C.

PD 1: Nanu nanu.

PD 2: E.T. llama a casa.

PD 3: La última película de Spielberg habla de marcianos, me encantó, te la recomiendo.