Te invito a ver mi Frankenstein

Empecé a escribir obra nueva donde, además, quiero actuar. Y dirigir. Tomá.

Me cago en las patas, eh. Pero lo hago.

¿Y por qué te lo cuento?

Porque planeo hacer un monstruito en la obra. Y cuando pensé en esa palabra, me acordé de otra cosa.

Uno de los teóricos sobre el proceso creativo que más me gustan, y más he seguido, es Julio Chávez.

Más allá de que es actor, sus explicaciones de los procesos artísticos me han resultado siempre de las más lúcidas y prácticas.

En una charla, cuando habla en relación al trabajo terminado, dice:

“Hoy por hoy, sé que voy a construir un monstruito imperfecto…”.

O sea: nunca es total y absoluta la expresión. Nunca es perfecta.

El libro publicado siempre es borrador. La obra estrenada siempre podría ensayarse más. La escultura podría seguir siendo martillada.

La incertidumbre y el no tener una sensación de cierre total, a la manera de cuando terminás de pagar una boleta de luz, es parte del proceso.

Y eso, lejos de ser malo, puede ser hermoso.

Te dejo la charla entera acá.

Si te gusta lo creativo, te puede servir. 

Tiene veinte años y, para mí, cada vez más vigencia.

De paso, me seguís en YouTube si todavía no lo hacés. Que cada tanto subo algo.

Me voy a seguir armando mi monstruito. Cuando arranque la obra te aviso y venís.

Nos vemos, divertite.

C.