Te invito a ser dictatorial
Hoy me acordé de una situación y te la voy a contar porque te puede ayudar con lo creativo.
Fue hace veinticinco años.
Yo había escrito un cuento, el primero, a mis 16. Y había quedado en segundo puesto en un concurso. El premio eran 500 dólares.
En esa época y con 16 años, hubiera sido millonario.
El segundo premio era un plato con mi nombre.
Como pegué en el palo, y me gustó escribir, seguí.
Todavía sigo.
Pero allá por el 2000, después de un año escribiendo, ya tenía una compu ganada con un concurso. Y le había puesto un brazo de plástico donde colgaba cuentos corregidos a mano, y teniéndolos así tipeaba los cambios.
Un día vino un amigo y vio en uno de esos cuentos una frase.
Estaba tachada con lapicera roja y con dos líneas que indicaban que debía invertir el orden de las palabras.
Me preguntó qué era.
Le dije.
“¿Y cómo sabés?”, me preguntó.
Me di cuenta de que esperaba una respuesta lógica. Del mundo concreto. Del tipo: si tenés dos sillas y querés tres, ¿cuántas faltan? Una.
Yo hice un silencio larguísimo y respondí:
Porque lo sé.
Me miró. “¿Pero cómo?”, repreguntó.
Lo sé y nada más, dije.
Lo creativo es así. Vos sos la ley.
Otro hubiera cambiado la frase. Pero no importa qué hace otro: importa qué hacés vos.
Elegí y hacé.
Como yo, lo que hago ahora es ofrecerte mi novela “Festival”. Acá.
La podés comprar. La podés bajar en pdf gratis. La podés escuchar gratis.
Sé que te va a gustar. Porque lo sé. Y porque me lo dijeron muchos, así que es una respuesta más lógica.
Pronto más textos, más proyectos y más regalos y más sugerencias.
Porque este mail está vivo.
Y está vivo porque lo sé y ya.
Nos vemos, divertite.
C.
PD: Nota de color: ese amigo sigue siendo amigo y es cliente de mi programa de escritura. Lo que más le digo es: confiá en lo que tenés.