¿Pero vos no das talleres?

No. Daba. Antes. Ahora no. Pero tengo ganas. Más adelante, capaz. 

Ahora en principio tengo un programa 1 a 1. Pero daba talleres y hacía cosas loquísimas. 

Como poner a los participantes a elegir qué cuentos analizar. O sea: darle bola al gusto. No como otros que te enchufan “bibliografía obligatoria”. 

No entiendo cómo puede haber algo obligatorio en algo que vive del deseo. Es como llegar a una heladería y que te digan: tenés que pedir esto, nada más. 

Bueno, ahí no voy más. 

La otra cosa buena es que los talleres los grababa por si algún día quería compartir lo que hacíamos. 

Ahora quiero. Tenés una clase acá. 

Hablamos de “El almohadón de plumas”, de Horacio Quiroga. 

Te sugiero que leas el cuento antes, para aprovecharlo más. 

Nos vemos, divertite. 

C. 

PD: Bueno, te dejo también el cuento, acá.