¿Los tiempos de Dios son perfectos? No, y te respondo por qué.

Me escribe una persona nueva de la lista.

Me gusta que me escriban o me respondan, te aviso. Te juro que no soy un bot. Y acá no somos tantos, todavía. Cuando seamos tantos que no pueda responder, te prometo que te voy a avisar antes.

Mientras, acá estoy.

Cuestión.

Me escribe una persona nueva de la lista. Me agradece y me dice que es interesante mi planteo. Hasta acá, todo bien y normal.

Me dice que está ocupada y cuida a su madre de 105 años.

Lo puso así, en números.

Lo vuelvo a leer. Pienso que yo, a veces, a mis 44 me siento cansado. ¿105? Si llego, ojalá me encuentre escribiendo, pienso.

Pienso también en algo que me viene dando vueltas hace rato: todo lo que quiero hacer de verdad, y que no haya hecho, empiezo a hacerlo ahora. 

Ya.

Me dice la persona, también, que hace las cosas de manera lenta.

Y yo le digo que no: los tiempos en esto son propios.

Voy de nuevo, anotala: los únicos tiempos importantes son los propios. En muchas cosas el mundo se puso de acuerdo para que estemos más o menos organizados.

Pero tu reloj es tuyo.

105 años. Hay un suplemento vitamínico en Argentina que se llama “102 Plus”. Esta señora los pasó. Ojalá esté bien y contenta hasta que tenga… los años que quiera.

Como sea, el tiempo es importante. Llenarlo de felicidad, digo.

Yo estoy feliz porque hoy abrí la convocatoria a mi programa.

Abro 4 vacantes. Tomaré una persona por semana hasta el 15 de julio, en principio. Después no sé.

Lo que sí sé es que quiero vivir 105 años, mínimo. Ahora que tengo cerca ese antecedente.

El video de mi programa lo ves acá.

Dura 30 minutos, podés dedicárselos si pensás vivir más de 80 años.

Nos vemos, divertite.

C.