Cómo detectar falsos gurús de escritura en un segundo (o gurúes, guruses o como corno se diga)

Durante décadas tomé clases de escritura, actuación y otras yerbas creativas.

Y en más de un lugar parecía que el maltrato era parte de la propuesta pedagógica.


Tomaban al pie de la letra la vieja frase “la letra con sangre entra”, porque si te lastimás, no te olvidás.

Entonces estudiar era ver la vaca y llorar. Porque estabas muy quemado con leche. Mal. Con quemaduras de tercer grado.

Todavía hoy hay lugares así. Me huelo que habrá siempre.

Si estás buscando un lugar para estudiar algo que tenga que ver con el gusto, con expresarte, te dejo un tip sencillo y muy útil.

Cuando la persona habla, ¿te hace sentir bien o te hace sentir mal?

Atendé. Porque vas a decir: yo quiero ir a crecer y para eso tiene que doler un poco. “No pain, no gain”, como dicen los fisiculturistas.

Bueno: NO.

Se te puede hacer una corrección o un señalamiento, incluso uno gigante, y aun así te deberías sentir bien porque se convirtió en una oportunidad de mejora. No en un farol que ilumina la estupidez que hiciste o te falta.

Si te sentís bien, es por ahí.

Si te sentís mal, es por otro lado. ¿Cuál? No sabemos. Pero no te quedes por fiaca.

Esta semana abro las inscripciones a mi programa y tengo un video para que sepas cómo trabajo yo.

Si te hace sentir mal, nos vimos. Si te hace sentir bien, buenísimo.

Te lo dejo acá.

Nos vemos, divertite.

C.

PD: En la primera clase tenés que traerme una manzanita.