¡Casi me olvido de mandar el mail!
Pero no, acá estoy.
Fijate vos qué loco lo que te voy a contar.
Estoy tan copado escribiendo una obra nueva que me olvidé de armar el mail que sale todos los días a las 18 hs.
Estaba armando un mail para avisarle a algunos amigos de esta obra y pensé: se parece a los mails que mando.
Que hoy no mandé.
Así que mi cabeza me dijo: “¡El mail!”, a la manera en que la madre de “Mi pobre angelito” grita “¡Kevin!”, cuando se acuerda de que se olvidó al hijo.
Festejo todo y te explico por qué.
Festejo estar escribiendo y olvidarme.
Y festejo recordarlo. Eso es culpa del hábito. Hacerlo todos los días, lo hace más fácil y llevadero.
Si te gustan estos mails, imaginate lo que van a ser en un par de años. Sosteniendo la práctica.
Bueno, cierro rápido que quiero volver a escribir lo otro.
¿Qué obra? Ya te contaré. Paciencia, araña.
Mientras, acordate que además de “Todas las rayuelas” tengo otra obra en Teatrix: “Los tutores”.
Teatrix, acá.
Si ponés DIVERTIDO al pagar, tenés un 30%. Yo no cobro nada, pero si ves alguna de las obras, contame.
Nos vemos, divertite.
C.
PD: Mando todos los días a las 18 porque es la hora post oficina, donde para muchos empiezan las cosas que les gustan.
PD 2: Con dos suscriptores más esta lista llega a 2.000, me parece que mañana festejamos.
PD 3: Qué gran descubrimiento hice, "mis mails se parecen a mis mails", soy muy capo.