Una pregunta que te puede ahorrar años
Hoy me levanté con ganas de compartir y ayudar, agradecido porque varios me tiraron muchos tips antigripales.
Te voy a pasar una pregunta que, si la respondés con sinceridad y la sostenés, te puede ayudar mucho a escribir.
Por cierto: ayer alguien me dijo que leía todos mis mails, que eran inspiradores y que servían “Para cualquier cosa”. Me lo dijo alguien que no escribe, de hecho.
O sea: podés compartirlo con gente que mínimamente le interese lo creativo. Que para mí son todos. Porque la propia vida es una creación. Epa, te maté con esa.
Bueno, la pregunta.
Imaginate que escribís bárbaro. En serio: imaginate, o sea, sentilo. Sentí la liviandad de no tener los problemas que creés que tenés: falta de talento, falta de creatividad, que te falta aprender gramática y ortografía, bla bla bla.
Podés. Si lo hacés, te va a salir perfecto. Eso está cubierto. Imaginate y sentilo.
Ahora, con esa certeza, ¿qué escribirías?
Lo que respondas es el camino.
Si no te gusta escribir, pero hay algo que podés hacer y estás postergando, vale igual.
Si sintieras que sos creativa, ¿harías ese curso de macramé que venís postergando porque sentís que tenés “manos boludas”?
Si sintieras que bailás bien, ¿harías esa clase de salsa a la que no vas porque “te movés como un espástico”?
Dejá de soñar al pedo. Soñá bien e imaginá que ya podés. Después andá y hacelo.
Ay, qué cursi.
Sí. ¿Y qué?
Todo lo que te gusta suele estar al otro lado del miedo. Y no hay que matarlo, porque spoiler: el miedo no se va. Molesta o impulsa. Pero hay que hacerse amigo.
Mucha profundidad para un domingo. Me voy a dormir la siesta.
C.
PD: Si uno de tus deseos es escribir, tengo este programa, acá.