Una pregunta que te va ahorrar dolor

Verás que uso mucho las preguntas.

Primero, porque son más divertidas que las respuestas. La respuesta es fija. Ya está.


La pregunta invita a moverse. Y si la pregunta está buena, invita a un lindo viaje. Y lo que importa es el viaje, porque si llegamos, de nuevo: quedó cerrado. Fin. Respuesta.


Te traigo una pregunta que conocí en 2010 y me sirvió (y sirve) en toda mi carrera.


La saqué del libro “Anatomía del guion”, de John Truby.


En esa época me devoraba todos los libros de guión que podía, porque me servían para aprender estructura. Y eso me ayudaría para todo, no solo para guiones de cine.


Cuestión.


Truby propone que lo primero es definir la historia en una oración. Lo llama la Premisa. Son esas dos líneas que leés en Netflix abajo de la película. “Señor sin ganas de comprometerse conoce a señora sin ganas de comprometerse y… se enamoran”. O algo así. Ya entendiste.


Pero antes de eso, hay que hacerse una pregunta. Importantísima. Y es la siguiente:


¿Escribir esta historia me va a cambiar la vida?


No se refiere a que sea un hitazo para que te compres la casa con pileta en Acapulco, sino a que, metiéndote a desarrollar esa historia, vos te sientas tan cambiado que te deje una marca.


Y si te la deja a vos, seguramente pueda marcar a otros.


Pensalo antes de hacer algo creativo a largo plazo. Es la mejor nafta.


En todo caso, tengo una obra de teatro que me cambió la vida a mí. No sé si te la puede cambiar a vos, pero te vas a cagar de risa, eso seguro.


Entradas con descuento, acá.


Últimas tres funciones y nos despedimos para siempre. No somos como los Chalchaleros, que vuelven siempre.


Nos vemos, divertite.


C.


PD: Lo de que te vas a cagar de risa lo podés confirmar acá.