Cometí un error gigante y estoy feliz
Comentario sobre las equivocaciones.
Ayer, reestreno de obra. La escribí y la dirijo.
Felicidad: sala llena, amigos en el escenario y en la platea.
¿Mejor imposible? No. Hay más.
A mitad de la obra me doy cuenta de que hay un agujero de guion tamaño edificio. Un buraco argumental.
Lo noto después de 11 años de haber escrito la obra.
Y de haberla visto en casi 40 funciones.
Me pongo contento por varios motivos:
1- En once años no lo detectó jamás nadie: ni del público ni de todos los actores que pasaron por la obra. Eso no habla de que la obra esté mal. Al contrario: como el resto es sólido, pasa desapercibido.
2- Estoy recontravivo si, once años después de haber escrito algo, todavía le encuentro cosas que puedo mejorar.
Y encima me pongo contento.
Con lo cual decido que:
3- Voy a comprar un tubo de papas Pringles con una cerveza piola y lo voy a tener en el teatro.
El que adivina el error, se las lleva.
Quedan cuatro funciones y se termina.
Te dejo entradas con descuento acá.
Nos vemos, divertite.
C
PD: Buen domingo.